
| Eugenio George: Escuela Cubana de Voleibol |
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Nos dimos cuenta que teníamos características especiales, que si desarrollábamos a los atletas limitadamente en cuanto a su preparación física muy relacionada con la técnica, lograríamos rendimientos con mucha más celeridad, ya que el 50 por ciento de las acciones se ejecutaban por medio de saltos, y adecuamos al mismo tiempo en un porcentaje grande de la preparación el desarrollo de la saltabilidad a la inclinación de nuestros atletas por el juego ofensivo, pero adaptar estas escuelas que existían a nivel mundial a una concepción muy típica que caracteriza al voli cubano: un desarrollo técnico con un poder mayor al de los asiáticos y que ese juego moderno se pareciera a la escuela europea; hacer del nuestro un juego más combinado, más complejo, aunque sin llegar al extremo del asiático, que también tenían que depender para su éxito de ese tipo de situaciones tácticas. Empezamos a manifestarnos con un desarrollo de toda la potencialidad de nuestros atletas y una explosividad muy superior a las logradas, y ese aporte que ya se establece en la década del 70 de forma bien definida es lo que se conoce internacionalmente como la ECV, que en el femenino se expresó más porque su desarrollo era insuficiente. Hacer este desarrollo físico, técnico y táctico de una forma compleja es realmente el valor y el aporte de la Escuela Cubana al voleibol internacional. O sea, que las cargas de entrenamiento se establecían dentro de la lógica de las técnicas y no de la naturaleza del juego, lograr una armonía en el juego de la red, la velocidad de las acciones y la destreza técnica, un complejo coherente de esto con la preparación física especial y general, acoplado a la técnica y al desarrollo táctico, ello influyó decisivamente en las características de la ECV. ¿tiene alguna clave para el éxito? Una de las claves principales del éxito es la máxima de lograr un entrenamiento igual o superior a un juego en competencia. Este ha sido el objetivo del trabajo en estos años, que cada jugador cada vez que acabe una sesión de prácticas sienta que ha jugado un partido y lograr esa tensión no es fácil si no prevalece una alta exigencia en el entrenamiento, es una constancia. Cuba es el único país de la elite que utiliza el sistema 6-2, ¿por qué insiste en ello? Una de nuestras características especiales es precisamente eso: seis jugadoras que puedan atacar con dos pasadoras construyendo sistemáticamente el juego, lo cual tiene sus ventajas, aunque no niego que tenga también sus desventajas como todos los sistemas, pero si uno tiene las jugadoras necesarias lo podemos seguir empleando y esto no quiere decir que estemos peleados con ningún planteamiento táctico. Mira, la escuela cubana en el masculino trabaja con el 5-1, pero nos gusta el 6-2, que implica un mayor trabajo de relación con el colectivo. Relacionarlas a ellas es más difícil que hacerlo con una sola armadora, pero son capaces de cumplir funciones en la red como atacadoras y bloqueadoras, y esto nos proporciona un sistema muy abierto y sobre todo, muy difícil de estudiar por los contrarios porque te permite un desarrollo lógico del ataque a partir de específicos principios y las combinaciones son muy determinadas en el momento por las pasadoras, que como constructoras del juego lo deciden frente a cada situación y esto, que no está establecido, le es muy difícil a las adversarias. Nos ha permitido un juego muy consolidado, muy estable y hasta ahora ha sido una de las primicias desde el punto de vista táctico de la ECV en la rama femenina. Todo el mundo se guía por lo que existe en el nivel mundial y nosotros lo hacemos por lo que creamos y sigue siendo exitoso, pero si surge algo que puede serlo más, puedes estar segura que vamos a considerarlo... mira, el uso del líbero, tenemos un concepto brillante de él, es un aporte excelente, importante para el voli, pero si mis muchachas tienen la potencialidad de recibir, defender y atacar, y ser victoriosas igual que el líbero ¿por qué usarlo?, no obstante pienso que en el futuro habrán jugadoras que se desarrollarán como tal, que se necesita la mentalidad de líbero, que no es improvisada pues es imprescindible tener una gran experiencia de juego, creo que hay jugadoras nuestras que pueden asumir esa función y en cualquier momento las tendremos, pero siempre en un uso más racional, no cambiar y cambiar porque considero que tener jugadoras muy desarrolladas de forma universal y menos especializada contribuye a lograr un núcleo que pueden dar cualquier tipo de respuesta, inclusive en su empleo como líbero. |
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